RENIEC, LA RESPONSABILIDAD ES CIUDADANA

Por: Carlos Meneses

La democracia no solo se ejerce el día de la votación. Empieza mucho antes, con acciones tan básicas como contar con un documento de identidad vigente o, al menos, disponible. En ese sentido, el llamado es claro: la ampliación de horarios es una oportunidad, pero la responsabilidad final recae en cada ciudadano. Ignorarla no solo afecta un trámite personal, sino debilita el ejercicio pleno de la ciudadanía.

A pocas semanas de las elecciones generales del 12 de abril, el país enfrenta una paradoja preocupante: mientras las autoridades despliegan esfuerzos extraordinarios para garantizar el derecho al voto, más de 700 mil peruanos aún no han recogido su Documento Nacional de Identidad (DNI). La decisión del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) de ampliar horarios de atención y habilitar jornadas durante fines de semana es una medida necesaria, pero también revela una problemática más profunda: la postergación constante de responsabilidades ciudadanas.

El organismo ha sido claro. El problema no es la emisión del documento, sino su recojo. En otras palabras, el Estado ha cumplido con su parte, pero una porción significativa de ciudadanos no. La campaña denominada “entregatón de DNI” busca revertir esta situación con acciones concretas: apertura de oficinas los fines de semana, ampliación de horarios y acercamiento del servicio a espacios públicos. Se trata de una respuesta oportuna ante la cercanía del proceso electoral, pero también de un esfuerzo logístico que implica recursos humanos y económicos adicionales.

Resulta positivo que el Reniec haya recordado que el DNI vencido no impedirá ejercer el derecho al voto. Esta aclaración elimina una barrera frecuente y evita que la desinformación se convierta en exclusión. Sin embargo, el hecho de que cientos de miles de ciudadanos esperen hasta el último momento para regularizar su situación evidencia una cultura de urgencia que, lejos de ser excepcional, se repite en múltiples ámbitos de la vida pública.

El problema no es menor. El padrón electoral supera los 27 millones de votantes en el país y más de un millón en el extranjero. A ello se suma un fenómeno adicional: la migración reciente. Casi 500 mil peruanos han salido del país en los últimos meses, lo que complica aún más la proyección de participación electoral. En procesos anteriores, la asistencia de peruanos en el exterior ha sido baja, lo que plantea interrogantes sobre la representatividad real de los resultados.

En paralelo, el avance de los trámites digitales representa una oportunidad. Miles de ciudadanos ya utilizan plataformas virtuales para gestionar su DNI, lo que demuestra que la modernización del Estado es posible. No obstante, el recojo presencial sigue siendo indispensable por razones de seguridad, lo que exige una mayor conciencia ciudadana sobre la importancia de completar el proceso.

La eventual implementación de la entrega a domicilio podría ser una solución innovadora, siempre que garantice los estándares de seguridad necesarios. Pero más allá de las herramientas, el fondo del problema sigue siendo el mismo: la falta de previsión.

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