Debilidades en los planes económicos y de salud
Por Rocío Velazco C.
El debate técnico de la segunda vuelta presidencial desarrollado el 24 de mayo en la sede del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) permitió observar las propuestas de Fuerza Popular y Juntos por el Perú en temas clave como economía y salud. Sin embargo, más allá de los discursos y presentaciones elaboradas, el encuentro también dejó vacíos, contradicciones y promesas difíciles de ejecutar en un país golpeado por la informalidad, la precariedad institucional y la desconfianza ciudadana.
ENTRE PROMESAS Y REALIDADES:
Los equipos técnicos encabezados por Luis Carranza (economía) y José Recoba (salud) , por Fuerza Popular, y Pedro Francke (economía) y Hernando Cevallos (salud), por Juntos por el Perú, intentaron transmitir tranquilidad y solvencia. No obstante, varias de sus propuestas evidenciaron problemas estructurales que no pueden resolverse únicamente con anuncios o conceptos generales.
ECONOMÍA: EL MISMO MODELO, CON DISTINTOS MATICES
Uno de los aspectos más notorios del debate fue que ambos equipos evitaron posiciones extremas. Ni Fuerza Popular defendió abiertamente un modelo completamente liberal sin intervención estatal, ni Juntos por el Perú insistió en propuestas radicales que generen temor en los mercados. Aun así, las diferencias fueron evidentes.
Luis Carranza planteó que el camino para recuperar la economía pasa por fortalecer la inversión privada, reducir el déficit fiscal y generar estabilidad macroeconómica. Bajo el concepto de “capitalismo popular”, Fuerza Popular insiste en que el crecimiento económico llegará mediante confianza empresarial y dinamización del sector privado.
El problema es que ese discurso no resulta nuevo para los peruanos. Durante más de dos décadas, el país mantuvo precisamente ese modelo económico. Hubo crecimiento, estabilidad monetaria y expansión minera, pero también persistieron profundas desigualdades sociales, informalidad laboral y enormes brechas en salud y educación.
La gran debilidad del planteamiento de Fuerza Popular es asumir que el crecimiento económico, por sí solo, resolverá los problemas sociales. Esa teoría ya mostró limitaciones. Millones de peruanos continúan sobreviviendo en la informalidad pese a años de expansión macroeconómica. En regiones como Arequipa, donde existe fuerte actividad minera y exportadora, todavía hay zonas con servicios básicos deficientes y sistemas de salud colapsados.
Además, Carranza insistió en reducir el déficit fiscal hasta el 1 %, una meta que podría resultar difícil sin afectar inversión pública o programas sociales. El país enfrenta necesidades urgentes en infraestructura, salud y educación, por lo que aplicar una política excesivamente rígida podría terminar frenando la capacidad de respuesta del Estado.
Por el lado de Juntos por el Perú, Pedro Francke intentó enviar un mensaje moderado y evitar temores económicos. Descartó estatizaciones y aseguró que se respetará la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, su discurso también dejó interrogantes.
Aunque propuso empleo rápido, apoyo a mypes y mayor gasto social, no explicó con suficiente precisión cómo se financiarán varias de esas iniciativas sin generar presión fiscal o aumentar el endeudamiento. La propuesta de ampliar inversión estatal resulta atractiva en términos sociales, pero requiere una administración pública eficiente, algo que históricamente ha sido una debilidad del Estado peruano.
Existe además un riesgo evidente: aumentar el gasto sin resolver antes los problemas de corrupción y baja capacidad de ejecución podría terminar generando más burocracia sin mejoras reales para la población.
Francke defendió un mayor rol estatal, pero evitó profundizar sobre los límites de esa intervención. Y justamente allí aparece una de las principales dudas del sector empresarial y financiero: cuánto poder tendría el Estado en sectores estratégicos y cuál sería el impacto sobre las inversiones privadas.
EL EMPLEO: LA PROMESA QUE TODOS REPITEN
Tanto Fuerza Popular como Juntos por el Perú coincidieron en la necesidad de generar empleo, pero ninguno presentó una estrategia completamente clara para enfrentar el principal problema laboral del país: la informalidad.
Más del 70 % de trabajadores peruanos se encuentran en condición informal. Esa realidad no se resolverá únicamente con inversión privada ni con programas temporales de empleo estatal.
El discurso de Carranza prioriza atraer inversión para generar trabajo formal, pero no explica cómo incorporar a millones de pequeños comerciantes y trabajadores independientes que sobreviven fuera del sistema tributario y financiero.
En tanto, Francke apuesta por fortalecer a las mypes, pero tampoco detalló mecanismos concretos para evitar que muchas de ellas continúen atrapadas en la precariedad y baja productividad.
El debate dejó la sensación de que ambos equipos hablan de empleo, pero ninguno termina de enfrentar la verdadera magnitud del problema laboral peruano.
SALUD: PROPUESTAS NECESARIAS, PERO SIN GARANTÍAS
En salud ocurrió algo similar. José Recoba, representante de Fuerza Popular, apostó por fortalecer la telemedicina y mejorar infraestructura sanitaria. La propuesta resulta importante, especialmente en regiones alejadas donde faltan especialistas.
Sin embargo, la telemedicina no resolverá por sí sola la crisis sanitaria. Muchas zonas rurales carecen incluso de internet estable, equipamiento básico y personal médico permanente. Hablar de tecnología en un sistema donde numerosos puestos de salud no tienen medicamentos suficientes evidencia la enorme distancia entre el discurso técnico y la realidad cotidiana.
Recoba también planteó combatir la anemia y desnutrición mediante seguimiento casa por casa. Aunque la propuesta parece positiva, el Perú ya implementó programas similares durante años sin lograr resultados sostenidos. El problema no es únicamente identificar casos, sino garantizar alimentación adecuada, agua segura y atención continua.
Otro aspecto cuestionable fue el anuncio de financiar el sector Salud con recursos antes destinados a Petroperú. Más allá del impacto político de la propuesta, no quedó claro si esos recursos serían permanentes ni si alcanzarían para sostener las medidas anunciadas.
Por su parte, Hernando Cevallos presentó una visión más orientada al fortalecimiento del primer nivel de atención y al acceso universal a la salud. Su propuesta de mejorar centros de salud y ampliar atención preventiva responde a una necesidad evidente del país.
No obstante, nuevamente apareció el problema del financiamiento y la capacidad de ejecución. Implementar historia clínica electrónica nacional, ampliar cobertura de salud mental y mejorar salarios del personal médico requiere miles de millones de soles y una estructura administrativa eficiente.
El Estado peruano arrastra graves problemas de gestión sanitaria. Hospitales inconclusos, corrupción en compras públicas y falta de especialistas son parte de una crisis estructural que ningún candidato explicó cómo resolver de manera concreta.
MÁS MENSAJES POLÍTICOS QUE SOLUCIONES REALES
El debate técnico dejó claro que ambos equipos intentaron proyectar tranquilidad y moderación para captar votos del centro político. Sin embargo, muchas propuestas permanecieron en el terreno de las generalidades y los buenos deseos.
Fuerza Popular busca convencer de que el modelo económico debe mantenerse con algunos ajustes sociales. Juntos por el Perú intenta demostrar que puede ampliar el rol del Estado sin generar inestabilidad.
Pero el verdadero problema del Perú no solo pasa por elegir entre más mercado o más Estado. El gran desafío es construir instituciones eficientes, combatir la corrupción y ejecutar políticas públicas sostenibles.
A pocos días de la segunda vuelta, la ciudadanía todavía espera respuestas más concretas y menos discursos cuidadosamente calculados. Porque el país ya no enfrenta únicamente una crisis económica o sanitaria. También enfrenta una crisis de confianza en una clase política que durante años prometió soluciones que nunca terminaron de llegar.
El reto es para Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, candidatos presidenciales que debatirán el próximo 31 de mayo.
