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Vivimos en una sociedad de victimismo, un verdadero cáncer social
La falta de madurez emocional evita asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos.
Solo la verdad nos hará libres. Todos en algún momento hemos preferido, consciente o inconscientemente, buscar culpables externos o hundirnos en el autosabotaje antes que asumir la responsabilidad de nuestras decisiones y compromisos civiles. Es más cómodo adoptar el papel de “víctima” que reconocer que, incluso en la adversidad, el poder de elección siempre estuvo ahí. Esta postura es un cáncer emocional y social que carcome la voluntad de cambio y boicotea el camino hacia un mundo mejor.
El psicólogo clínico Jonathan Gutiérrez Gordillo y el decano del Colegio de Sociólogos de Arequipa, Francisco Huanca Ramos, desglosan que vivimos en una sociedad de “víctimas”, donde solo algunos tienen la madurez emocional de asumir las consecuencias de sus actos, mientras los demás se agrupan y alimentan al monstruo de la polarización.
“Vivir culpándonos unos a otros hace que estemos en un estado de alerta constante. Esto nos genera ansiedad y estrés, lo cual sabotea la comunicación efectiva y hace que aparezca la violencia”, coinciden.
Un conductor en Arequipa decidió estacionar su carro en zona rígida y por consecuencia el vehículo fue internado en el depósito por la Policía Nacional del Perú en coordinación con la Municipalidad Provincial de Arequipa. Ante lo sucedido, el señor puede elegir asumir su responsabilidad por no haber usado una playa de estacionamiento y pagar su multa; sin embargo, prefiere antes buscar culpables y ponerse excusas. “La PNP y la MPA son abusivas”, “El vendedor se tardó mucho en darme mi vuelto, si no hubiera llegado antes que se lo lleven”, etc., etc., etc., en vez de reconocer que cometió una infracción, aprender y no volver a hacerlo.
“Es más, de seguro hemos visto a personas defendiendo al que ha cometido el error. Siguiendo el mismo ejemplo, estas personas se proyectan. Entonces, tampoco quieren asumir la responsabilidad, como si fueran una masa de niños, no quieren consecuencias de sus malos actos. Esto les impide aprender y crecer”, evidenció el psicólogo.
Otro ejemplo: Dentro de un organismo público cuando una obra no cumplió ni los plazos ni los presupuestos determinados en el expediente técnico; si la obra inició en la gestión anterior, la culpa es de esta; si comenzó en la actual, entre gerencias y subgerencias se deslinda la responsabilidad o el órgano fiscalizador echa la culpa al ejecutivo en lugar de entender que ambos son parte del problema y que el primer paso para solucionarlo es asumir cada uno lo que le compete.
La ciudadanía también tiene un rol en lalucha contra la delincuencia.
“Hay que aclarar que tampoco se trata de asumir la responsabilidad de toda la situación, porque esto también es desempeñar un papel de víctima. La madurez emocional es reconocer que fue nuestra responsabilidad y que no estuvo bajo nuestro control”, subrayó el psicólogo Gutiérrez Gordillo.
En un contexto de extorsión y sicariato es más fácil concluir que toda la culpa es de la Policía Nacional del Perú. El decano del Colegio de Sociólogos de Arequipa coincide en que la sociedad peruana está dividida y ni siquiera problemas álgidos como la sangre derramada por la inseguridad logran unirla.
“Es que nos cuesta asumir nuestra parte. Es más fácil culparnos entre nosotros. Algunos dicen: ‘pero, ¿dónde está la Policía? Y los mismos ante un hecho delictivo son indiferentes y ni llaman a la PNP. Peor aún, otros contribuyen a la inseguridad, alquilando vehículos y habitaciones a personas indocumentadas. Esta lucha es de todos. La Policía tiene que capturarlos, el Ministerio Público impedir que salgan libres. Cada uno sabe qué hacer frente al enemigo común de nuestra paz y tranquilidad, solo hay que hacerlo”, informó el sociólogo.
Por ejemplo, también: Una mujer u hombre, a quien su pareja le fue infiel, contó su historia desde la herida y fácilmente consiguió compasión. Sin embargo, después el tiempo y las circunstancias le hicieron notar que también tuvo responsabilidad en el fin de esa relación. Con la verdad en sus manos, ahora es decisión de la persona aprender de sus errores y transformar para bien su mundo interior, o simplemente repetir lo mismo.
Entonces, el victimismo es uno de los grandes males de la sociedad junto a la indiferencia, la deshumanización, el individualismo y la inmediatez. Según Gutiérrez Gordillo y Huanca Ramos, desde niños tenemos que afrontar dolores emocionales que, si no sanamos, se vuelven heridas que cargamos toda la vida. Esto crea un efecto dominó: el dolor individual no resuelto se traduce en adultos heridos que proyectan sus traumas en su entorno, contribuyendo así a la fractura de los vínculos y de la convivencia colectiva.
Cada peruano debe ser consciente de las elecciones que hace.
“La ‘víctima’ no puede reconocer que es su responsabilidad y que no, busca culpables o se culpa a sí misma de todo, prefiere la compasión, en vez de asumir la verdad. Este papel es un estancamiento personal; al no asumir el timón de mi vida, automáticamente no soy yo. Tengo un caparazón, estoy protegido del dolor, pero no soy feliz, solo estoy en mi zona de confort. Si no tengo esa conciencia de mí, no genero aprendizaje, crecimiento ni felicidad”, expresó Gutiérrez Gordillo.
Por su parte, Huanca Ramos manifestó: “Lamentablemente a esto hemos llegado, me excuso, me protejo y echo la culpa a medio mundo por lo que está pasando en mi plano personal y también social. Para salir de ese caos necesitamos asumir la postura de responsabilidad. De lo contrario, la polarización se fortalece hasta en nuestro propio núcleo familiar”.
Por todo lo desglosado, los dos profesionales aseguran que es de suma importancia que los colegios sean los verdaderos aliados de los padres de familia y de un futuro mejor. Hoy la prioridad es la formación en valores y la inteligencia emocional. En un mundo donde internet nos da acceso total a la información, el reto ya no es saber más, sino formar mejores ciudadanos que sepan comunicarse efectivamente y gestionar sus emociones.
Hay que asumir responsabilidades para poder crecer.