Arequipa ante el cambio de autoridades: del buen puesto a una mejor gestión
Luis Caballero Vernal
Director de IPE Arequipa


El Índice de Competitividad Regional —INCORE 2025— coloca a Arequipa en el tercer puesto nacional, con 6,6 puntos. Este resultado confirma sus fortalezas económicas y laborales, pero también revela una realidad que las próximas autoridades no deberían ignorar: ocupar una posición destacada no significa que estén resueltos los problemas que afectan directamente la calidad de vida de la población.

Arequipa alcanzó el primer lugar en el pilar Laboral, impulsada por una mayor formalidad y la reducción del porcentaje de jóvenes que no estudian ni trabajan. Sin embargo, perdió posiciones en Salud, Educación e Instituciones. El retroceso más preocupante se encuentra en salud: la anemia infantil aumentó de 40 % a 44 %, superando el promedio nacional de 35 %. Esta cifra demuestra que el crecimiento económico todavía no se transforma plenamente en bienestar social.

Conviene precisar el calendario político. Las elecciones regionales y municipales se realizarán en 2026, pero las autoridades elegidas asumirán funciones el 1 de enero de 2027. Por tanto, el INCORE 2025 debe utilizarse desde ahora para evaluar los planes de gobierno, establecer compromisos medibles y organizar una transferencia de gestión basada en resultados.

El próximo gobernador regional deberá priorizar la reducción de la anemia, el fortalecimiento del primer nivel de atención y la recuperación de la infraestructura hospitalaria. También tendrá que mejorar la gestión educativa, intervenir los colegios con infraestructura deficiente y promover programas que eleven el aprendizaje y reduzcan las brechas entre las zonas urbanas y rurales. Estas acciones requieren equipos técnicos estables, objetivos anuales y presupuestos vinculados con indicadores verificables.

El Consejo Regional deberá asumir una función de fiscalización más técnica. Su responsabilidad no puede limitarse a aprobar ordenanzas, sino que deberá evaluar trimestralmente el cumplimiento de metas en salud, educación, inversión y ejecución presupuestal. Asimismo, tendrá que exigir transparencia en las contrataciones y reducir los espacios para decisiones discrecionales.

La próxima autoridad de la Municipalidad Provincial de Arequipa tendrá responsabilidades determinantes en transporte, seguridad ciudadana, planificación urbana, residuos sólidos y ordenamiento comercial. La inseguridad y el crecimiento desordenado reducen la competitividad, elevan los costos empresariales y deterioran la vida cotidiana. Se necesita una gestión metropolitana que integre a los distritos y deje de abordar estos problemas de manera fragmentada.

Los alcaldes distritales, por su parte, deberán mejorar los servicios básicos, recuperar los espacios públicos, simplificar las licencias, fortalecer la fiscalización y compartir información sobre seguridad. Su desempeño debe medirse mediante tiempos de atención, cobertura de servicios y satisfacción ciudadana.

Arequipa no necesita autoridades que celebren únicamente el tercer puesto alcanzado. Necesita líderes capaces de convertir sus ventajas económicas en mejores servicios, instituciones confiables, infraestructura resiliente y oportunidades sostenibles para todos.

Esta exigencia cobra mayor importancia ante el Fenómeno de El Niño, que desde hace tiempo viene tocando nuestras puertas y amenaza con poner a prueba la infraestructura, los servicios de salud, las vías de comunicación, la agricultura y la capacidad de respuesta de las instituciones. No basta con reaccionar cuando se presenten las emergencias: las próximas autoridades deberán anticiparse, prevenir riesgos, coordinar esfuerzos y ejecutar oportunamente los recursos disponibles.

El verdadero desafío del periodo 2027–2030 será demostrar que la competitividad también significa prevención, salud, educación, seguridad y una gestión pública capaz de producir resultados concretos. Depende de nosotros elegir a los candidatos más preparados, con experiencia, equipos técnicos competentes y verdadera capacidad de gestión, para asumir las responsabilidades que les tocará enfrentar. El futuro de Arequipa no se define solamente en los rankings, sino también en la calidad de las decisiones que tomemos como ciudadanos.

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