Temor revive tras nuevo desborde de torrentera Chullo
El agua volvió a alcanzar calles y viviendas de Calle Grande, Cooperativa de Abogados y San Agustín. El episodio fue menor al registrado en febrero, pero reavivó entre las familias el miedo de perder nuevamente lo construido en sus hogares.
El agua volvió a salir de la torrentera Chullo y encendió las alarmas entre decenas de familias de Yanahuara. El nuevo desborde, registrado durante la madrugada y primeras horas del 3 de noviembre, alcanzó sectores de Calle Grande, Cooperativa de Abogados y San Agustín, donde cerca de 50 viviendas fueron afectadas.
Aunque el caudal no tuvo la fuerza de la emergencia registrada en febrero, bastó verlo nuevamente discurrir por las calles para despertar recuerdos todavía recientes. Los vecinos observaron cómo el agua abandonaba el cauce y avanzaba hacia zonas residenciales que meses atrás soportaron uno de los episodios más graves asociados a la torrentera.
“Ese es el miedo que tenemos nosotros”, resumió la vecina Yesenia Quispe. Contó que, al observar nuevamente el agua en las calles, recordó inmediatamente lo vivido en febrero. Su principal preocupación es que un caudal mayor vuelva a ingresar a las viviendas y destruya lo poco que las familias lograron recuperar.
Quispe cuestionó además la forma en que se ejecutan las intervenciones en la parte alta del cauce y sostuvo que las soluciones provisionales no ofrecen tranquilidad a los residentes. Para ella, el episodio de esta semana demostró que el sector continúa vulnerable. “Temor, miedo”, respondió al describir lo que sintió al ver nuevamente avanzar el agua.
El alcalde de Yanahuara, Sergio Bolliger, señaló que alrededor de 50 predios fueron alcanzados y responsabilizó a las intervenciones realizadas aguas arriba. También cuestionó la capacidad de las tuberías instaladas como parte del plan de contingencia de una obra ejecutada por la Municipalidad Distrital de Cerro Colorado.
En tanto, el alcalde de Cerro Colorado, Manuel Vera, rechazó que su comuna haya desviado deliberadamente el agua hacia Yanahuara. Indicó que parte del flujo correspondía a descargas asociadas a labores de SEDAPAR y aseguró que estas siguieron su recorrido habitual hacia la quebrada.
El temor de las familias tiene un antecedente concreto. Un informe técnico del Instituto Geofísico del Perú documentó que en febrero San Agustín, Cooperativa de Abogados, Los Gladiolos y Calle Grande estuvieron entre las zonas afectadas por el Chullo, con viviendas, calles, cultivos y vías cubiertas por agua, lodo y rocas.
Para Yesenia Quispe y otras familias, el nuevo desborde dejó algo más que calles mojadas: devolvió la sensación de inseguridad que permanece desde febrero. Los vecinos temen que una emergencia de mayor magnitud vuelva a comprometer sus viviendas antes de que exista una solución integral y técnicamente sustentada para la torrentera Chullo.
