Obra inconclusa vuelve a cerrar puente en Socabaya
La Municipalidad de Socabaya cerrará hasta por 10 días el puente Virgen de los Remedios y enviará vehículos por una vía alterna en el cauce del río. La medida busca corregir una obra abandonada por la contratista, pero reabre críticas por planificación deficiente, cambios técnicos y afectación directa a vecinos y transportistas.
El puente Virgen de los Remedios, uno de los ingresos más usados al pueblo tradicional de Socabaya, volverá a ser cerrado desde este 18 de mayo por un plazo máximo de 10 días. La Municipalidad Distrital de Socabaya anunció un plan de tránsito alterno para continuar una obra que quedó inconclusa y que ahora obliga a desviar vehículos por una ruta habilitada en el cauce del río Socabaya.
La medida no es menor. El puente soporta tránsito diario de vecinos, taxis, transporte público, unidades particulares y vehículos de carga. Pese a ello, la comuna optó nuevamente por una solución que ya generó cuestionamientos durante la temporada de lluvias: enviar el flujo vehicular por debajo del puente, en una zona expuesta, estrecha y sensible para la circulación.
Según el comunicado municipal, el tránsito alterno funcionará por turnos: los vehículos que vayan de norte a sur circularán durante tres minutos y luego se habilitará el pase de sur a norte por otros tres minutos. En la práctica, esta fórmula anticipa congestión, demoras y mayor presión sobre una vía improvisada para absorber el tránsito de un acceso principal.
El origen del problema está en una obra mal encaminada. De acuerdo con la propia municipalidad, la empresa contratista abandonó los trabajos, por lo que la entidad resolvió el contrato y decidió asumir la intervención como saldo de obra. La ingeniera Roselyne Anco, representante de la municipalidad, señaló que se aplicará la máxima penalidad posible contra la contratista por el perjuicio ocasionado a la población.
Sin embargo, la responsabilidad política no puede quedar limitada a la empresa. Si una obra supera el millón de soles, registra retrasos, se paraliza por meses y termina afectando otra vez a la población, corresponde preguntarse qué pasó con la supervisión, la planificación, los plazos contractuales y la capacidad de reacción de la gestión del alcalde Roberto Muñoz Pinto.
La intervención también sufrió un cambio técnico relevante. El pórtico ya no será culminado en concreto armado, como habría previsto el expediente inicial, sino mediante una estructura metálica. La municipalidad sostiene que esta alternativa permitirá reducir tiempos de cierre e instalar la estructura mediante izaje, pero el giro exige una explicación técnica pública, clara y documentada.
La pregunta de fondo es evidente: si la estructura metálica era más rápida y menos perjudicial para el tránsito, ¿por qué no fue prevista desde el inicio? Y si el expediente original contemplaba concreto armado, la comuna debe precisar si la modificación cuenta con aprobación formal, sustento estructural, control de calidad y garantías de seguridad para una zona de alto flujo vehicular.
El discurso oficial insiste en que “las molestias pasan y las obras quedan”. Pero para los vecinos, las molestias no son menores cuando implican más tiempo de viaje, riesgo vial, congestión, desvíos por el cauce de un río y falta de certezas sobre la fecha real de culminación. La obra no solo debe terminarse; debe terminarse bien y sin convertir el tránsito diario en un costo ciudadano.
La cercanía del aniversario distrital tampoco debería apurar decisiones sin suficiente transparencia. Socabaya necesita obras visibles, pero más necesita obras útiles, seguras y técnicamente sostenibles. Ejecutar bajo presión de calendario puede convertirse en otro error si la prioridad es inaugurar antes que resolver de fondo una intervención que ya nació con problemas.
