Combustibles siguen caros en

Arequipa pese a baja internacional

Combustibles mantienen precios altos.

Aunque el petróleo registró un ligero retroceso en el mercado internacional, los precios de la gasolina, el diésel, el GLP vehicular y el balón de gas continúan elevados en grifos y puntos de venta de Arequipa.

Los precios de los combustibles se mantienen altos en Arequipa, pese al reciente descenso del petróleo en el mercado internacional. En los principales grifos de la ciudad, la gasolina, el diésel y el GLP vehicular continúan golpeando el bolsillo de transportistas, conductores particulares y familias, en un contexto donde la reducción externa todavía no se traslada de manera visible al consumidor final.

En los principales grifos de Arequipa, la gasolina regular se comercializa en promedio entre S/ 19.50 y S/ 20.95 por galón, dependiendo del grifo y la zona de abastecimiento. La gasolina premium, en tanto, presenta valores más altos y puede encontrarse entre S/ 20.80 y S/ 21.85, manteniéndose como una de las opciones más costosas para los conductores.

El mayor impacto se observa en el diésel, combustible clave para el transporte de carga, unidades de servicio público, maquinaria y actividades productivas. En Arequipa, este producto se ubica alrededor de S/ 22.99 por galón, aunque en algunos establecimientos puede acercarse a los S/ 24.00, nivel que presiona directamente los costos logísticos y puede trasladarse al precio de bienes y servicios, principalmente en el transporte público.

El GLP vehicular también volvió a registrar un incremento. Si semanas atrás había retornado a rangos habituales de entre S/ 6.00 y S/ 6.50, ahora el precio puede llegar a S/ 7.48 por galón en determinados puntos de venta. Este aumento afecta principalmente a taxistas, colectiveros y conductores que migraron al GLP como alternativa más económica frente a la gasolina.

El balón de gas doméstico de 10 kilos tampoco queda fuera de la presión sobre la economía familiar. En Arequipa, reportes recientes ubican su precio entre S/ 50.00 y S/ 53.00 en planta, según el local de venta, y S/ 60.00 a domicilio, lo que mantiene elevada la carga para los hogares que dependen del gas licuado de petróleo para cocinar y que ya enfrentan incrementos en alimentos, transporte y servicios básicos.

La persistencia de estos precios genera preocupación porque los combustibles tienen efecto directo en la vida diaria. Un diésel caro encarece el transporte de productos, un GLP elevado reduce el margen de los conductores y un balón de gas sobre los S/ 50 golpea con mayor fuerza a familias de menores ingresos. Por ello, la ciudadanía espera que la reducción internacional del petróleo se refleje con mayor rapidez en el mercado local.

El escenario confirma que Arequipa sigue enfrentando una presión energética sensible, donde la variación internacional no siempre se traduce en alivio inmediato para los usuarios. Mientras los precios continúen altos, el impacto no será solo para quienes llenan el tanque, sino para toda la cadena de consumo, desde el transporte hasta la mesa familiar.

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