Arequipa estrena «Un enemigo del pueblo», una obra sobre la verdad y el poder

La puesta en escena dirigida por Hugo Riveros tendrá una temporada de seis semanas planteando un dilema vigente

Por: Daniela Nickole Santander

La eclosión cultural que vive la Ciudad Blanca suma un nuevo y esperado hito en su cartelera artística con la llegada, por primera vez a los escenarios arequipeños, de la aclamada obra «Un enemigo del pueblo», escrita originalmente por el dramaturgo noruego Henrik Ibsen en 1882. Bajo la adaptación y dirección de Hugo Riveros, y con la asistencia de dirección de Julio Valdivia, el montaje subirá a las tablas del Teatro Umbral ,ubicado en la calle San Francisco 204, Cercado, a partir de este gran estreno programado para el sábado 7 de noviembre. La propuesta, que se extenderá durante seis semanas con un total de 15 funciones todos los viernes, sábados y domingos hasta el 13 de diciembre, busca consolidar largas temporadas en la escena local, emulando los estándares de las grandes metrópolis culturales.

La trama de esta pieza clásica gira en torno al doctor Tomás Stockmann ,interpretado por Gustavo Casals, un médico idealista que, tras realizar rigurosas investigaciones científicas, descubre que las aguas del balneario termal, motor económico de la localidad, se encuentran gravemente contaminadas. Lejos de recibir un reconocimiento por salvaguardar la salud pública, el galeno experimenta en carne propia cómo sus convicciones lo aíslan de su propia gente al colisionar directamente con los intereses políticos y económicos del municipio, representado en la ficción por el alcalde, rol encarnado por el actor Daniel Manrique, y acompañado por un sólido elenco que incluye a Rocío Callao como la esposa, Claudia Yestas y Julio Valdivia.

Para lograr esta versión contemporánea, el director Hugo Riveros explicó el cuidadoso proceso de adaptación que implicó el montaje. «Ibsen en esta obra ha tenido bastantes adaptaciones. Lo han tocado porque además es una obra de largo aliento, estamos hablando de más de dos horas. Entonces pasa que Arthur Miller, dramaturgo estadounidense en los años 50, hizo una adaptación para su sociedad en Estados Unidos. Entonces yo he tomado esa escaleta, el orden de la secuencia de Arthur Miller, pero he respetado la línea dramática de Ibsen y los textos del Ibsen son fundamentalmente unidos también a los de Miller. Entonces he respetado mucho la línea y la posición y el punto de vista de Ibsen, que es un idealista además. Ibsen protestaba contra la mayoría que puede ejercer una democracia que termina el éxito por el fracaso de una sociedad. Creo que nos pasa actualmente» aclaró.

Por su parte, el asistente de dirección e investigador escénico Julio Valdivia detalló el riguroso trabajo de preproducción que demandó tres meses de ensayos diarios, destacando la complejidad actoral de construir personajes que no caen en maniqueísmos. «La obra plantea el tema de la verdad contra el poder, lo interesante de Ibsen es que la obra no da una respuesta, es decir, la obra deja abierto al público la posibilidad de elegir, es una obra que al final tendría que dejarnos pensando, ¿Yo qué hubiera hecho? » Menciona Valdivia.

Asimismo, el asistente de dirección enfatizó que la riqueza del teatro radica en el «convivio», esa reunión en cuerpo presente de espectadores y artistas que se remonta a los inicios de la humanidad, enriquecida por lenguajes complementarios como el espacio sonoro y la propuesta luminotécnica que ayudan a descifrar la opresión o la importancia de cada escena.

Con entradas disponibles adquiribles a través de las redes del teatro Umbral, los realizadores extienden una invitación abierta a toda la ciudadanía para ser parte de este espacio de reflexión en la era de la posverdad. El público arequipeño tiene así la oportunidad de llenar la sala y debatir sobre un dilema tan antiguo como actual: ¿qué ocurre cuando la verdad se opone a la conveniencia de la mayoría?

Dejanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.