Arequipa refuerza defensa de sus vicuñasfrente al avance de la caza furtiva
Autoridades y comunidades refuerzan acciones para proteger a esta especie
Por: Daniela Nickole Santander
La vicuña es el alma de los Andes, nuestra representante en el escudo. Poseedora de la fibra más fina y codiciada del mundo, Arequipa tiene el privilegio y la enorme responsabilidad de albergar la mayor población de esta especie a nivel global. Sin embargo, la delicadeza de su lana es también su mayor peligro. Biológicamente, la vicuña es un milagro de supervivencia al ser una especie extremadamente sensible que, tras una gestación de casi once meses, solo tiene una cría al año. Este ritmo reproductivo tan lento significa que cada ejemplar perdido por la ambición humana no es solo una unidad menos, es un golpe devastador a la recuperación de su población.
A pesar de su importancia, la sombra de la criminalidad se proyecta sobre las pampas. Según reportes de la Unidad Desconcentrada de Protección del Medio Ambiente de la Policía Nacional del Perú (PNP) en Arequipa, la caza furtiva ha cobrado nuevas víctimas este año. En abril, la PNP confirmó el hallazgo de cinco especímenes muertos en la zona de San Antonio de Chuca (Caylloma). Estas muertes no son casuales; ocurren justo antes del inicio del Chaccu (entre mayo y julio), cuando los cazadores buscan adelantarse a la esquila oficial para vender la fibra ilegalmente a empresas artesanales o mercados extranjeros que no preguntan por el rastro de sangre detrás de cada prenda.
Para detener este desangre, distintas organizaciones han decidido que la protección no puede ser un esfuerzo aislado. Luis Gonzales Dueñas, administrador técnico de SERFOR Arequipa, anunció que la lucha contra este delito ahora se centraliza en la nueva Mesa Regional contra el Tráfico Ilegal de Flora y Fauna Silvestre. Esta entidad, descrita por Gonzales como una estructura «más grande», absorberá a la antigua mesa técnica de la vicuña para integrar de forma agresiva a la Fiscalía del Medio Ambiente (FEMA), la Policía y el Gobierno Regional.

«Esta mesa va a absorber también a la mesa técnica que tenemos de lucha contra la caza furtiva de Vicuña», dijo
La verdadera defensa, sin embargo, nace del corazón de las comunidades. Ernesto Carpio Ulloa, médico veterinario del proyecto Vicuñas de la Gerencia Regional de Agricultura, destacó que se ha capacitado a 200 guardaparques comunitarios equipados con binoculares y sistemas de comunicación para vigilar sus territorios. En lugares como Chachas, el alcalde Pedro Ramiro Condo asegura que la comunidad cuida a las vicuñas como a su propia familia, logrando que la incidencia de caza sea mínima gracias a esta vigilancia social.
La ley también ha endurecido su postura. Carpio Ulloa recordó que atentar contra este animal protegido conlleva pena de cárcel efectiva desde los 3 años. «No vamos a combatir totalmente la caza furtiva porque siempre hay personas que no piensan en el futuro, pero tratamos de que sea lo menor posible», reflexionó el especialista, señalando que ya existen cazadores tras las rejas por estos delitos.

Proteger a la vicuña es cuidar un ciclo de vida frágil. Con patrullajes preventivos y la puesta en marcha de puestos de control estratégicos, Arequipa intenta asegurar que el único contacto humano que reciba este tesoro andino sea el de las manos expertas de los comuneros que la esquilan con respeto, permitiéndole volver libre a las pampas para criar a su única «guagüita» del año.
