Internos de penal de Puno confeccionan más de 700 trajes

Un grupo de 40 internos del Establecimiento Penitenciario de Puno participa en la confección de más de 700 trajes de luces destinados a la Festividad de la Virgen de la Candelaria, una de las principales celebraciones culturales del país. La actividad forma parte de las acciones que desarrolla el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) para promover el trabajo y la capacitación como herramientas de resocialización.

PARA VIRGEN DE LA CANDELARIA

Durante los últimos cuatro meses, los participantes del taller de confecciones han trabajado en la elaboración de vestuarios para diferentes danzas tradicionales puneñas, entre ellas la morenada, diablada, caporales y kullahuada, además de trajes de gala. Los trabajos requieren conocimientos de confección, bordado y diseño, así como creatividad y precisión para lograr los acabados solicitados.

Los vestuarios son elaborados con diseños exclusivos y detalles particulares para cada agrupación. Entre los principales clientes figuran entidades públicas y privadas, además de conjuntos folclóricos de la región. El Ejército del Perú, la Policía Nacional y agrupaciones como Bellavista, Laykakota y Orkapata se encuentran entre los destinatarios de estas prendas.

La producción se desarrolla mediante cuatro convenios vigentes con empresas privadas e internos emprendedores. Estos acuerdos permiten generar oportunidades laborales dentro del establecimiento penitenciario y, al mismo tiempo, ampliar las capacidades técnicas de los participantes.

Para el INPE, este tipo de actividades constituye un componente del tratamiento penitenciario, debido a que permite a los internos adquirir conocimientos que pueden ser utilizados posteriormente para incorporarse al mercado laboral o desarrollar emprendimientos propios.

El trabajo también representa una posibilidad de generar ingresos durante el cumplimiento de la pena y contribuir al sostenimiento de sus familias. La capacitación en actividades productivas busca que los participantes cuenten con herramientas que les permitan afrontar su reincorporación a la sociedad una vez recuperen su libertad.

Nelson Espinoza Soriano, jefe de la Subdirección de Tratamiento de la Oficina Regional Altiplano Puno, destacó la importancia de los convenios con el sector privado para ampliar las oportunidades de trabajo dentro de los penales.

El funcionario señaló que estas alianzas permiten apoyar a los internos en el desarrollo de actividades productivas y en la generación de emprendimientos que contribuyan a mejorar sus ingresos y brindar apoyo económico a sus familias.

La experiencia del penal de Puno forma parte de una estrategia que se aplica en diferentes establecimientos penitenciarios del país. Según información del INPE, actualmente 29 763 internos participan a nivel nacional en actividades productivas, dentro de la política denominada “Cárceles Productivas”.

Esta iniciativa busca ampliar las posibilidades de capacitación, empleo y emprendimiento de las personas privadas de libertad. El objetivo es que el tiempo de permanencia en los establecimientos penitenciarios también pueda ser utilizado para adquirir conocimientos y desarrollar habilidades que faciliten una futura reinserción laboral y social.

En Puno, la confección de los trajes para una de las festividades más representativas de la región permite además vincular el trabajo penitenciario con una expresión cultural de gran importancia. Los internos ponen sus conocimientos al servicio de los conjuntos que participarán en la celebración, mientras fortalecen capacidades que pueden convertirse en una alternativa de sustento al recuperar su libertad.

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