La región Arequipa acumula 5 trimestres de crecimiento acelerado de su PBI
La actividad productiva de Arequipa creció 4,2% durante el segundo trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, superando el crecimiento nacional de 2,6%.
Con este resultado, la región acumuló ocho trimestres consecutivos de expansión, luego de las contracciones registradas durante la primera mitad de 2024. Esta trayectoria evidencia una recuperación sostenida de la economía regional, aunque con diferencias importantes entre las actividades que explican su crecimiento.
Asimismo, el avance de la economía arequipeña estuvo principalmente asociado al mayor dinamismo de la construcción y a la recuperación de la actividad minera. En construcción influyó la ejecución de inversión pública vinculada a infraestructura de salud, seguridad y proyectos de aprovechamiento hídrico, generando una mayor demanda de materiales, transporte y otros servicios relacionados. En minería, el resultado favorable respondió principalmente a una mayor producción de molibdeno y plata, pese a que otros minerales importantes para la región, entre ellos el cobre, registraron menores niveles de producción.
De esta manera, el crecimiento de 4,2% no solo superó el 3,9% registrado en el primer trimestre, sino que permitió que Arequipa acumulara una expansión de 4,0% durante el primer semestre de 2026. La continuidad del crecimiento resulta relevante porque muestra que la economía regional ha logrado mantener una trayectoria positiva durante dos años.

Por otro lado, el desempeño sectorial fue marcadamente desigual durante el segundo trimestre, el sector de Electricidad, Gas y Agua registró el mayor crecimiento con 19,5%, seguido por Construcción con 18,6%, Comercio con 7,1% y Manufactura con 4,7%. En el caso energético, la expansión estuvo relacionada principalmente con una mayor generación de electricidad de origen solar y térmico, además del incremento de la producción de agua potable. Este comportamiento favorece la actividad económica al ampliar la disponibilidad de servicios básicos necesarios para hogares y actividades productivas.
A su vez, la construcción mantuvo un crecimiento elevado, aunque menor al 31,5% observado durante el primer trimestre, mientras que el comercio aceleró su expansión de 4,4% a 7,1%. La mayor actividad comercial estuvo vinculada al dinamismo de las ventas mayoristas y minoristas, incluyendo materiales de construcción, maquinaria, combustibles y productos de consumo. En paralelo, la manufactura pasó de una caída de 0,9% a un crecimiento de 4,7%, apoyada por actividades de molinería y panadería, productos minerales no metálicos y procesamiento de carnes, asociadas a una mayor demanda interna.
En contraste, el sector Agropecuario profundizó su contracción al pasar de -8,6% en el primer trimestre a -13,1% en el segundo trimestre, convirtiéndose en el principal componente negativo entre las actividades analizadas. La reducción estuvo relacionada con una menor producción de cultivos importantes como aceituna, páprika, cebolla y alfalfa, mientras que la actividad pecuaria compensó parcialmente esta caída mediante una mayor producción de aves, leche fresca y ganado vacuno. Esta situación refleja la mayor exposición del agro a las condiciones climáticas y a la disponibilidad de recursos hídricos, factores que pueden afectar directamente las cosechas y los ingresos de los productores.

Por su parte, en la Macrorregión Sur, el segundo trimestre mostró resultados muy diferentes entre departamentos. Madre de Dios ocupó el primer lugar con mayor crecimiento con 5,7%, seguido de Moquegua con 4,7% y Arequipa con 4,2%; mientras Puno y Cusco avanzaron 1,5% y 1,0%, respectivamente. Por el contrario, Apurímac disminuyó 0,5% y Tacna registró una contracción significativa de 15,5%. Como resultado de estos distintos crecimientos, la macrorregión sur en conjunto creció solo 0,6%, por debajo del avance nacional de 2,6%.
Mientras tanto, las diferencias responden principalmente a la estructura productiva y al comportamiento de los sectores predominantes en cada región. Madre de Dios fue favorecida por una expansión de 58,9% en construcción, asociada al avance de infraestructura de transporte y educativa, mientras Moquegua estuvo impulsada por la manufactura y la construcción. En Arequipa, el crecimiento combinó el avance de la construcción con una recuperación minera, permitiéndole mantener un desempeño superior al promedio nacional pese a la contracción agropecuaria.
En cambio, el retroceso de Tacna estuvo asociado principalmente a las fuertes caídas de las actividades agropecuaria y minera, mientras que Apurímac presentó una reducción más moderada debido al descenso del agro y de la minería, que no pudo ser compensado completamente por el avance de la construcción y el comercio. Estas diferencias muestran que la Macrorregión Sur no mantiene una trayectoria homogénea: mientras Arequipa, Moquegua y Madre de Dios encuentran soporte en la inversión, la minería y otras actividades productivas, los territorios más afectados por retrocesos agropecuarios o mineros presentan un crecimiento más limitado.

