INFLACIÓN PUEDE LLEGAR AL 6%

Precios de alimentos al alza y situación

se agravará entre enero y marzo

El encarecimiento de insumos, las alteraciones climáticas y las dificultades en el abastecimiento presionan el costo de la canasta familiar. En Arequipa, cultivos de los valles de Tambo, Majes y Camaná ya reportan afectaciones. La menor oferta agrícola y el aumento de los costos de transporte amenazan con golpear el presupuesto de los hogares.

Por Jorge Turpo R.

El precio de los alimentos volverá a convertirse en una preocupación para los hogares peruanos. El Fenómeno de El Niño amenaza con reducir la producción agrícola, complicar el transporte de las cosechas y encarecer productos básicos como la papa, el choclo y el limón.

El escenario más complicado se presentaría entre enero y marzo de 2027, cuando la inflación podría acercarse al 6% anual.

Mónica Muñoz-Nájar, subdirectora ejecutiva de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), advierte que el impacto climático podría generar nuevos picos en la inflación de alimentos durante el primer trimestre del próximo año.

También prevé presiones entre agosto y octubre, cuando se cosechen productos que podrían resultar afectados por las condiciones climáticas.

Una señal de esta presión ya se observa en los mercados. Entre enero y octubre de 2026, el precio del choclo aumentó 116,1%, un incremento que evidencia cómo las variaciones en la oferta pueden trasladarse al bolsillo de los consumidores.

El mecanismo es relativamente sencillo. Cuando las lluvias intensas, las temperaturas anómalas o las dificultades en los cultivos reducen la cantidad de alimentos disponibles, la oferta disminuye.

Si la demanda se mantiene, los precios tienden a subir. A ello se agrega el costo de transportar los productos desde las zonas agrícolas hasta los mercados donde se abastecen las ciudades.

La papa figura entre los alimentos que generan preocupación. Una parte importante de su producción nacional se concentra en la sierra sur, por lo que las alteraciones del clima pueden comprometer las cosechas y el abastecimiento.

El limón también podría experimentar nuevas presiones, especialmente si se repiten problemas de producción y transporte como los registrados durante anteriores episodios de El Niño.

En Arequipa, los efectos ya generan alertas. Desde la Sociedad Agraria de Arequipa se informó que cultivos de ajo, papa, arroz y otros productos fueron afectados en los valles costeros de Tambo, Majes y Camaná.

El daño en las áreas agrícolas podría traducirse en menores volúmenes de producción y una oferta más reducida en los mercados regionales.

Para los consumidores, esto significa que el encarecimiento no necesariamente se limita a un producto. Cuando disminuye la disponibilidad de determinados alimentos, las familias pueden sustituirlos por otros, incrementando también la demanda y la presión sobre sus precios.

El problema, además, no responde únicamente al clima. La economía peruana enfrenta tres choques que vienen presionando la inflación.

El primero fue la interrupción del suministro de gas registrada en febrero, que impactó en distintos costos de la economía. El segundo es el incremento internacional del precio del petróleo, impulsado por el conflicto en Medio Oriente. El tercero son los efectos del Fe

nómeno El Niño sobre la producción agrícola y el abastecimiento de alimentos.

El petróleo tiene un efecto que va más allá de los combustibles. Su encarecimiento puede elevar los costos del transporte y de diversos insumos utilizados en la actividad productiva.

A esto se suma el mayor costo de los fertilizantes, que reduce los márgenes de los agricultores y puede trasladarse, parcial o progresivamente, al precio final de los alimentos.

El impacto también podría alcanzar a las proteínas de origen animal.

Muñoz-Nájar advierte que algunas granjas enfrentarían dificultades por las altas temperaturas, lo que afectaría temporalmente la producción y los precios del pollo y los huevos.

El pollo, que ha mostrado una disminución de precio en lo que va del 2026, podría registrar un incremento hacia el primer trimestre de 2027.

La proyección inflacionaria refleja esta acumulación de presiones. Según el escenario planteado por la especialista, la inflación cerraría el 2026 alrededor del 5% y podría acercarse al 6% anual hacia finales de febrero de 2027.

“No sería sorprendente que lleguemos a tasas de inflación cercanas al 6% hacia finales de febrero”, advirtió.

A partir de marzo, la inflación podría comenzar a moderarse por un efecto estadístico. Esto ocurre porque el cálculo anual compararía los nuevos precios con una base de comparación más elevada, debido al incremento registrado este año tras la interrupción del suministro de gas. Una moderación de la tasa no significa necesariamente que los alimentos vuelvan a sus precios anteriores.

RESALTAR

Frente a este panorama, la preparación de las autoridades resulta fundamental. Muñoz-Nájar advierte sobre el riesgo de una mayor inseguridad alimentaria, especialmente para los hogares de menores ingresos, que destinan una proporción importante de su presupuesto a la alimentación.

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