Hace 11 años está abandonado un puesto de salud que construyeron en Quequeña

Por Jorge Turpo Rivas

NO MÁS OBRAS INÚTILES EN UN PAÍS POBRE

Se hizo en un terreno sin título de propiedad en la asociación “Peregrinos de Chapi”. El expediente técnico fue observado y la Contraloría identificó más deficiencias. El Pueblo pone el ojo en las obras que son un «monumento al despilfarro» para que no se repita la historia y empecemos a usar el dinero público en proyectos que acorten las brechas sociales.

Pintado de blanco en medio de una zona que todavía es un desierto, se encuentra el puesto de salud del pueblo “Peregrinos de Chapi”, en el distrito de Quequeña. Fue construido hace once años y nunca entró en funcionamiento.La obra la realizó el exalcalde de Quequeña, José Palomino, quien antes de llegar al cargo fue promotor de la invasión de tierras que ahora son la Asociación “Peregrinos de Chapi”. Quequeña es un distrito tradicional de Arequipa, ubicado a media hora del centro de la ciudad. Su máxima expansión urbana de los últimos años fue precisamente esa invasión de terrenos promovida por Palomino.

El informe de la Contraloría General de la República 027-2021-2-0353-SCE concluye que la gestión de Palomino construyó el puesto de salud sin contar con la tenencia legal del terreno y con un expediente técnico observado por la Gerencia Regional de Salud.

“La obra fue ejecutada por una empresa que no cumplía con la experiencia solicitada en los requerimientos técnicos mínimos, además se realizaron pagos a un supervisor a quien se le alquiló una camioneta para su traslado, sin embargo, no se evidencia ningún tipo de trabajo por parte de este profesional”, señala el informe de control.

Estas irregularidades, según la Contraloría, generaron un perjuicio económico de 290 mil soles a la Municipalidad Distrital de Quequeña.

“Esa obra está botada hace años y siempre nos dicen que ya va funcionar, pero nada, ni siquiera en la pandemia tuvo utilidad, es una vergüenza”, dice la señora Lupe Coaquira, vecina la zona.

En “Peregrinos de Chapi” no hay servicio de agua potable ni desagüe. Sus calles son de tierra y los más de cinco mil pobladores tienen que ir hasta el puesto de salud del pueblo tradicional cuando se enferman.

“Nos hemos hecho pozos para almacenar agua que compramos de camiones cisternas, nos cuesta unos 160 soles llenarlo y nos dura unas tres semanas, pero quienes no tienen pozos nos compran por cilindros”, me cuenta Pedro Palomino, dueño de una tienda de abarrotes.

Sobre el puesto de salud abandonado, don Pedro dice que quedó abandonado incluso teniendo muebles y algunos implementos médicos.

“Lo que han anunciado es que el próximo año entrará en funcionamiento, dicen que han comprado más implementos, el problema está en que falta que asignen personal”, dice Pedro Palomino.

El actual alcalde de Quequeña, Luis Núñez Saldívar, ha realizado las gestiones para poner en funcionamiento el puesto de salud, pero todavía no hay resultados. El gran problema sigue siendo que el terreno no está saneado y la Gerencia Regional de Salud tiene problemas para asignar personal médico y asistencial al lugar.

Este puesto de salud abandonado, es otra prueba del despilfarro del dinero público en una obra muy necesaria para la población, pero que no se planificó de manera adecuada.

Centro de Salud de Quequeña desde su construcción nunca ha ofrecido servicio atención médica.

ABANDONO

El primer nivel de atención en salud también sigue abandonado. El congresista, Hernando Guerra García, murió por falta de atención en un centro de salud en el valle de Tambo y todos se ocuparon del tema. Ha pasado un poco más de un mes y ya se olvidaron de lo urgente que es solucionar esa problemática.

Según el propio Ministerio de Salud, ese nivel de atención debería tener la capacidad de resolver hasta el 85% de los problemas de salud de baja complejidad, pero sus evidentes deficiencias, empuja a los pacientes a acudir a los hospitales donde se originan largas filas en consultorios externo.

El 77% de los establecimientos de salud del primer nivel en el país sólo atienden 12 horas al día. Por eso, cuando el congresista Guerra García se descompensó en el distrito de Punta de Bombón, el puesto de salud estaba cerrado porque no atiende las 24 horas.

– Malgastaron dinero en estadio con capacidad para 3 mil espectadores que es un «elefante blanco».
– Yarabamba es el distrito de los tanques de agua porque no tienen servicio potable.

UN ESTADIO

El dinero existe, pero se invierte en cualquier cosa, menos en mejorar la atención en los puestos de salud. Yarabamba es un distrito vecino de Quequeña. Cuando uno pasa por su calle principal, no destaca un moderno hospital ni un centro de salud, lo que salta a la vista es un gigantesco estadio con tribunas y pista atlética.

Un estadio con capacidad para más de 3 mil espectadores cuando Yarabamba tiene menos de 2 mil habitantes. Es decir, ni todo el pueblo podría llenar ese estadio.

Yarabamba es el tercer distrito más rico del Perú por las transferencias de canon y regalías mineras. Se encuentra en la zona de influencia de la minera Cerro Verde.

En promedio, recibe 200 millones de soles por canon cada año y su población no tiene servicio de agua potable. Cuando uno transita por sus calles, lo que más llama la atención son los bidones azules en las casas. La municipalidad compró esos tanques de plástico y los repartió para que los vecinos almacenen agua. Yarabamba es el distrito de los bidones azules.

También se construyeron enormes parques, incluyendo uno con figuras gigantes de dinosaurios. El problema es que darles mantenimiento resulta bastante costoso y se puede hacer insostenible en el tiempo. A pesar de la mala experiencia en obras inútiles, la gestión anterior le dejó al actual alcalde, Manuel Aco, proyectos como un nuevo complejo multideportivo que costará 14 millones de soles.

En estos días, en el ingreso a Yarabamba, por enésima vez en los últimos años, se hacen los trabajos de remodelación del arco de ingreso o de bienvenida que es enchapado en sillar. Lujos innecesarios que se da un distrito rico.  

Queda claro que necesitamos un mayor sentido de urgencia y no esperar que más personas mueran por falta de servicios de salud para recién poner la atención en este problema que lleva décadas.

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