Conductores con anomia social siguen incrementando los fallecidos en las vías

Por: Danna Felipe B.

La degradación de las normas y valores ya ha cobrado 97 muertos en Arequipa en lo que va del año.

La vida se torna injusta cuando un ser querido se convierte en víctima mortal de un accidente de tránsito. Un suceso inesperado que enluta familias y convierte en homicida a quien iba al timón. Lamentablemente, muchos conductores no son conscientes de las tragedias que pueden provocar con su imprudencia; manejan incumpliendo las normas de tránsito, lo cual transforma sus vehículos en armas letales y tiñe de sangre las vías. No se tiene una conciencia real de la responsabilidad que implica ser el conductor de un vehículo; para muchos, el carro solo parece ser un juguete que otorga estatus. La cultura vial es un tema prioritario de seguridad en Arequipa.

Según la Unidad de Prevención e Investigación de Accidentes de Tránsito (Upiat) en Arequipa, a mayo del 2025, se reportaron 56 accidentes con 64 fallecidos y 139 heridos. Este 2026, sin terminar mayo, Arequipa ya registra 72 accidentes con 97 muertos y 119 lesionados. La diferencia es de 16 accidentes.

El sociólogo Jorge Quicaña Vera afirma que la raíz del problema no está en el crecimiento del parque automotor, sino en la temeridad de un gran número de conductores y peatones por vivir en un mundo apresurado. Quienes van al timón muchas veces no respetan las normas de tránsito, al igual que quienes van a pie. “Ambos bandos intercambiables quieren pasar primero sin importar que el semáforo esté en rojo o verde, y repetidas veces sucede que el motivo no es una tardanza, simplemente no hay razón, solo quieren pasar primero”.

De acuerdo con el sociólogo, la anomia social, la crisis de las normas y valores que regulan la conducta humana dentro de una sociedad, es un problema que se debe combatir con educación vial impartida desde que uno da sus primeros pasos y se convierte en peatón. “Los padres y el resto de los adultos tenemos el deber de educar con el ejemplo».

Asimismo, Quicaña Vera asegura que hay mucha permisividad con los infractores de tránsito y transporte. Recién cuando terminan involucrados en hechos ruidosos estas personas son consecuentes con sus propios actos, lo cual genera sensibilidad y reduce la posibilidad de que los vuelvan a cometer. Sin embargo, en vez de que los organismos y entidades del Perú se enfoquen en prevenir y sancionar como un efecto justo, hay omisiones e incluso un proyecto de ley que busca devolver la licencia a personas castigadas por conducir en estado de ebriedad.

“Que me están diciendo con eso, que puedo ser aún más irresponsable, ya que si antes tenía miedo a perder la licencia por mi imprudencia, ahora solo debo esperar para recuperarla. La impunidad no genera cambios positivos. Nos gusta la idea de que todo es arreglable hasta que algo realmente grave nos pasa”.

Además, cuando se llega a la edad legal de conducir, el sociólogo asegura que está en los padres de familia regular el uso del vehículo a sus hijos jóvenes e incluso a ellos mismos. “Es como con el celular en la adolescencia, hay que saber cuando usarlo y con responsabilidad. Pero muchas veces solo pienso en mí y quiero mostrar que tengo uno”.

En Arequipa, no hay conductor más responsable que el que transporta vidas con responsabilidad. Todos estos hombres y mujeres son conscientes, por lo que llevarnos sanos y salvos a nuestros destinos es su vocación de servicio. El transportista del SIT, Pedro Parra Gómez, asevera que las normas de tránsito deben ser la Biblia de todo operador.

Los conductores olvidan que al estar frente al volante deben ser mucho más cuidadosos y responsables.

“Tengo más de 30 años de experiencia en el sector Transporte. Para mí, el Reglamento de Tránsito es sagrado para evitar accidentes. Respetar los semáforos, las señales, medir las velocidades. Lamentablemente, un grupo de personas, por falta de experiencia, se confía y recién cuando viven las consecuencias de su imprudencia, son diferentes. También hay los que parecen que nunca van a entender. No se ponen a reflexionar que detrás de cada persona, incluido él, hay una familia y metas personales que se pueden truncar por un evento lamentable”, expresa.

De igual manera, Wilber Atahualpa Mendoza, vicepresidente de la Asociación de Transportistas de Carga Pesada de La Joya, afirma que cumplir las normas de tránsito salvavidas. En su caso, detalla que conducir un vehículo de carga pesada requiere mucho cuidado, ya que los puntos ciegos se incrementan y el camionero, como cualquier ser humano, no quiere dañar a nadie. Ese elevado estado de conciencia al volante de todo vehículo invita a los conductores en general a imitarlo.

“Estar al volante de un vehículo no es un juego. En tus manos está el poder de que no se transforme en un arma letal. Cumplamos con las normas de tránsito. Si conducimos, no bebamos. Muchos se confían y después se lamentan. Lo sé. Pero ya está hecho. No salieron con la intención de matar, pero así fue. Es un dolor profundo. Por eso seamos sensibles y respetemos el Reglamento de Tránsito”, manifiesta.

Un vehículo solo se transforma en un arma letal cuando nos olvidamos de nuestra propia humanidad al timón. Conducir con conciencia es un acto de respeto y sensibilidad hacia los demás; un compromiso que nos recuerda que ir con calma y responsabilidad siempre será la mejor opción.

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