Retirar la vegetación del río Chili deja desprotegida a la ciudad

Por: Daniela Nickole Santander

Especialistas advierten que arrancar los sauces y cahuatos destruye la contención natural del cauce.

El río Chili es el corazón geográfico y paisajístico de Arequipa. Diariamente, miles de ciudadanos observan su cauce y su vegetación ribereña al cruzar los puentes hacia el norte de la ciudad o durante sus paseos por la avenida La Marina. Sin embargo, en las últimas semanas ese paisaje verde luce alterado tras el ingreso de maquinaria pesada. Las labores de descolmatación que ejecuta la Municipalidad Provincial de Arequipa (MPA) a lo largo del cauce del río Chili han desencadenado un intenso debate entre la urgencia de prevenir desbordes y la preservación del ecosistema ribereño. La remoción de vegetación y el derribo de más de diez ejemplares arbóreos entre los puentes Bajo Grau y San Martín han levantado alertas sobre los criterios técnicos empleados para proteger a la ciudad de cara a la próxima temporada de lluvias asociadas al Fenómeno El Niño.

Desde la comuna provincial justifican las intervenciones como una medida necesaria para garantizar la escorrentía del agua y proteger infraestructuras críticas. El gerente de Desarrollo Urbano de la MPA, Rousevel Chávez Espinoza, sostuvo que se procedió a eliminar la vegetación que bloqueaba el encauzamiento en los portales del río, asegurando que los trabajos cuentan con los permisos correspondientes de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), siguiéndose la ficha técnica oficial.

No obstante, especialistas en urbanismo y gestión de desastres cuestionan la eficacia de estas acciones al advertir que la eliminación indiscriminada de flora ribereña resulta contraproducente para la propia contención de inundaciones. Retirar elementos naturales del cauce interrumpe procesos esenciales que disminuyen la fuerza del agua durante el aumento del caudal.

La ciudadanía arequipeña cuestionó los trabajos en el cauce del río Chili porque sacaron los árboles de la ribera que colinda con la av. La Marina.

La arquitecta urbanista María Alejandra Calcina explicó que las estrategias empleadas por la municipalidad eliminan los mecanismos de infiltración y reducción del volumen de agua que de forma natural ofrece el ecosistema. Al respecto, enfatizó la importancia de la cubierta vegetal frente a eventos meteorológicos extremos.

«Las hojas retienen el impacto sobre el suelo que puede producir erosión, y el enraizamiento de los árboles teje una red que hace que el suelo sea más fuerte frente al flujo de lodos o agua, favoreciendo procesos de filtración natural», precisó la especialista, añadiendo que en diversas ciudades más bien se opta por plantar árboles como contenedores frente a movimientos en masa e inundaciones.

El cuestionamiento técnico se profundiza al analizar las especies afectadas durante la maquinaria en marcha, entre las cuales destacan árboles como sauces y cahuatos, este último considerado una especie endémica. La erradicación de estos ejemplares destruye la arquitectura natural del suelo en las márgenes del río, donde las raíces ramificadas cumplen un rol estructural fijando la tierra.

Al respecto, la arquitecta Yrma Linares Perea, especialista en gestión de riesgos del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), diferenció la necesidad de retirar maleza como el chilcal (cuya eliminación sí es favorable) del impacto negativo que supone talar especies arbóreas sin un estudio detallado.

Retiraron los árboles y dejaron la basura que contamina las aguas del río Chili.

«Tanto el cahuato como el mismo sauce cumplen esa función de gestión de riesgos de evitar la erosión de suelos en las riberas del río. No han debido hacer ese procedimiento si no trabajaban con biólogos o agrónomos que evalúen el estado de cada árbol», señaló Linares, advirtiendo que para retirar un ejemplar se requiere un expediente técnico que contemple la reposición obligatoria de al menos diez árboles por cada uno extraído.

La vulneración de los bordes del río plantea además una amenaza latente para zonas urbanas altamente transitadas como la avenida La Marina, cuya vía fue construida ganándole terreno a la faja marginal del Chili. Al retirar la barrera vegetal que amortigua el paso del caudal, la corriente del agua podría socavar nuevamente las bases y los sistemas de contención que protegen dicha calzada.

Especialistas e instituciones coinciden en que la descolmatación y la limpieza de basura en el río son urgentes para evitar taponamientos, pero remarcan que los protocolos municipales deben actualizarse bajo criterios científicos para no destruir la infraestructura verde que defiende a Arequipa de los desastres naturales.

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